Buscar en Astronomy & History Notes

Powered By Blogger

17 sept 2023

Observaciones del cielo desde Marcahuasi

En la noche del 22 y la madrugada del 23 de julio de 2023 en un campamento en Marcahuasi hice las primeras fotos de la Vía Láctea con mi cámara Canon RP con un lente de gran angular. Antes no había podido hacerlo a pesar de haber probado, sin éxito, algunos lugares en la costa fuera de Lima. La nubosidad es excesiva, incluso en verano, además de la alta contaminación lumínica.

Campamento en Marcahuasi

Fuente: archivo personal

Sin embargo, esta vez el cielo que encontré en Marcahuasi fue muy apropiado para observar: la Luna menguante desapareció antes de las 19:30 horas, el cielo totalmente despejado y casi cero de contaminación lumínica. Solo en el horizonte S, SE y SO hubo elevaciones, pero esto no representó mucha incomodidad para la observación.

Durante la noche del 22 las constelaciones Crux, Centaurus, Scorpius y Sagittarius brillaban en lo alto del cielo, por lo que la Vía Láctea estuvo en todo su esplendor desde las 20:00 horas, así que fue un momento para hacer astrofotografía sin telescopio. En la siguiente foto he marcado la constelación de Scorpius como referencia y los objetos Messier capturados con la cámara. La cruz roja marca el centro de nuestra galaxia, muy cerca de M6. Como la Vía Láctea es una galaxia espiral, la parte luminosa pertenece a lo que se conoce como el Brazo de Sagitario y el Brazo de Centauro.

Vía Láctea

Fuente: archivo personal

La anterior fotografía fue tomada con 30 segundos de exposición en una abertura de f/2.8 y con un ISO 1600. Es impresionante que salgan algunos objetos de espacio profundo que no se ven a simple vista.

Por las 23:00 horas se pudo ver Saturno, que siempre es agradable echarle una mirada por el telescopio, el que había alineado más temprano cuando le hice unas fotos a la Luna menguante y a Venus en fase. Marte andaba por ahí pero no alcancé a observarlo por el telescopio. Más tarde pude fotografiar a Júpiter con sus satélites.

Luna, Venus y Júpiter

Fuente: archivo personal

Mas tarde, en la madrugada del día 23 el cielo giró, ya se veían la Nube Mayor y la Nube Menor de Magallanes hacia el sur, las que no vi desde mi campamento en Pisco Elqui en Chile en los años 90. Estas son dos galaxias enanas que se pueden ver a simple vista y son parte del Grupo Local, al que pertenece también la Vía Láctea. Estas galaxias se encuentran en las constelaciones Dorado y Tucana, al sur de la estrella Canopus (α Carinae). Los parámetros de la foto siguiente son los mismos que de la anterior.

Nubes de Magallanes

Fuente: archivo personal

Asimismo, en la parte norte del cielo se vio la parte menos brillante de la Vía Láctea, que es un brazo de la galaxia llamado Brazo de Perseo, y desde la Tierra, que se encuentra en otro llamado Brazo Orion–Cygnus, se le vio al fondo de las constelaciones de Lacerta, Cassiopeia y Perseus. Hacia el sur de estas constelaciones pude ver la galaxia Andrómeda (M 31) en la constelación del mismo nombre. En Perseus pude ver los cúmulos abiertos dobles (NGC 869 y NGC 884) y al E observé las Pleiades y a Júpiter. En la foto siguiente, que tiene los mismos parámetros de las fotos anteriores, he marcado las constelaciones de Cassiopeia (abajo) y Andromeda (arriba) como referencia.

Galaxia Andrómeda

Fuente: archivo personal

Casi al amanecer, pude ver la luz zodiacal, que es un efecto producido por la luz solar que ilumina el polvo estelar que dejan los cometas al acercarse al Sol. Tiene forma de cono con la punta hacia arriba en la eclíptica. En la siguiente foto, tomada a las 4:10 horas, la luz zodiacal parte desde el horizonte hacia la posición de Júpiter. Dentro del cono se pueden ver a las Pleiades y a las Hyades en la constelación Taurus.

Luz zodiacal

Fuente: archivo personal

Al día siguiente, en la mañana antes de guardar el telescopio, me puse a tomar algunas fotos del Sol. Lo que me llamó la atención fue la cantidad de manchas que tenía, conté hasta 12, lo que implica la gran actividad solar.

Manchas solares

Fuente: archivo personal

El portachuelo de Marcahuasi, que se encuentra a 4050 msnm, es un buen lugar para la observación astronómica. Tiene facilidad de campamento, está lo suficientemente lejos para evitar la contaminación lumínica y tiene seguridad. La temperatura en julio bordeaba los 2º C en la noche. El acceso desde Lima es complicado, sin embargo, vale la pena. Seguiré buscando un lugar similar, pero con mejor acceso.

12 ago 2023

El cálculo de Eratóstenes

Siempre me han gustado los razonamientos sencillos que expresan mucho contenido. Especialmente, en la astronomía se encuentran algunos de estos. El más célebre y divertido es el cálculo de Eratóstenes (Cirene, 276 a. C. - Alejandría, 194 a. C.) de la circunferencia de la Tierra. Este conocimiento no se tomó en cuenta durante muchos siglos, e incluso Colon no tuvo cálculos parecidos para estimar la distancia hacia la India desde el oeste de Europa, casi 1700 años después.

La primera vez que vi el cálculo de Eratóstenes fue en la serie Cosmos de Carl Sagan en el capítulo 1: Las orillas del océano cósmico. Eratóstenes fue un sabio griego que ejerció la geografía como una disciplina y gracias a ello llegó a calcular la distancia al Sol en unos 804 000 000 estadios que equivale a 148 752 060 km, muy similar a la unidad astronómica actual. También estimó la distancia a la Luna en 780 000 estadios, sin embargo, en este último subestimó el cálculo.

Cosmos, Capítulo 1 (min 28:15 a 34:40)

Fuente: Youtube

Asimismo, determinó la oblicuidad de la eclíptica respecto del ecuador en 23º 51' 19'', dato que usó Ptolomeo. Sin duda su célebre cálculo de la circunferencia de la Tierra hace más de 2200 años es impactante por su simplicidad y por el supuesto que nuestro planeta era una esfera.

Eratóstenes tuvo conocimiento en la Biblioteca de Alejandría que en la ciudad de Siena, la actual Asuán, no había sombra al mediodía en el solsticio de verano, mientras que ese mismo día en la ciudad de Alejandría sí había sombra. Hoy es conocido que los lugares entre los trópicos no tienen sombra al mediodía dos veces al año. Esto es porque el eje de rotación está inclinado respecto del ecuador, lo que produce que los rayos del Sol se proyecten perpendicularmente sobre la Tierra solo en una franja limitada por dos extremos llamados trópicos (Capricornio y Cáncer). En otras partes del planeta, fuera de esos límites, siempre hay sombra al mediodía.

La eclíptica y los trópicos

Fuente: archivo personal

En realidad, Siena no se encuentra exactamente en un lugar tropical, está casi a 0,5° al norte del Trópico de Cáncer, es decir, a 68 km aproximadamente. Probablemente, la sombra fue muy pequeña para ser observada en el solsticio de verano. Si consideramos que por el movimiento de la Tierra en época de Eratóstenes (hace 2200 años) los trópicos estaban más cerca del ecuador, entonces la distancia de Siena al Trópico de Cáncer era de 41 km.

Asimismo, Siena y Alejandría no se encuentran en el mismo meridiano, es decir una línea imaginaria que dé la vuelta a la Tierra pasando por esos dos puntos no pasará por los polos terrestres. La diferencia es de aproximadamente 3° de longitud.

Ubicación de Siena y Alejandría

Fuente: Google Earth

El razonamiento para deducir la esfericidad o la curvatura de la Tierra es simple, si en dos lugares distantes un mismo día se tienen sombras del mismo tamaño de un mismo gnomon, o no se tienen sombras, entonces se puede pensar que la Tierra es plana. Pero eso no ocurría, entonces la Tierra es curva.

Con los instrumentos de la época, Eratóstenes pudo medir en Alejandría el ángulo que hace la sombra de un gnomon al mediodía del solsticio de verano. Actualmente, eso lo podemos fácilmente hacer usando un poco de trigonometría porque se forma un triángulo recto, dividiendo la longitud del gnomon entre la longitud de la sombra para hallar el arco tangente. Los conceptos de trigonometría aparecieron aproximadamente en la época de Eratóstenes gracias a Aristarco e Hiparco. Si no lo hizo, podría haber utilizado la medida egipcia del seked sabiendo el origen cirenaico de Eratóstenes.

Trigonometría de la sombra

Fuente: archivo personal

Conociendo el valor de ese ángulo α, que era aproximadamente 7,2° (1/50 de un círculo), usó la propiedad de la igualdad de los ángulos formados por una recta que interseca a dos rectas paralelas, de tal manera que determinó que el ángulo de la sombra del gnomon es igual al ángulo que hace Siena, Alejandría y el centro de la Tierra.

Cálculo de la circunferencia de la Tierra

Fuente: archivo personal

A continuación, solo queda saber la distancia entre Siena y Alejandría para que con una regla de tres se determinara la circunferencia de la Tierra. Eratóstenes estimó esa distancia en 5040 estadios que equivalen aproximadamente a 794.8 km, por lo tanto:

794.8 km / 7,2° = x / 360°    , donde x es la circunferencia de la Tierra.

Despejando x, la circunferencia de la Tierra es de 39 740 km. Si consideramos la circunferencia a través de los polos, el cálculo actual es de 40 007 km, es decir, un error de 0,67%, realmente bajo a pesar de que Siena y Alejandría no están en el mismo meridiano y que Siena no se encuentra exactamente en el Trópico de Cáncer.

29 jul 2023

El escorpión en las estrellas

No hay otras constelaciones en el sur, mas que Scorpius y Orion, que pueda pensarse que no hayan pasado inadvertidas por las antiguas civilizaciones. La forma de ellas es más que sugerente. Esta vez escribiré sobre Scorpius que se alza sobre el cielo austral en las noches de invierno. La disposición de sus estrellas no hace más que pensar que se trata del artrópodo. La siguiente foto la tomé el 22 de julio 2023 en Marcahuasi, usando una cámara fotográfica. Se aprecia la localización de la constelación en una región muy luminosa de la Vía Láctea.

Constelación Scorpius

Fuente: archivo personal

En Scorpius se encuentran muchos cúmulos abiertos y globulares, entre ellos el cúmulo M7, llamado el Cúmulo de Ptolomeo, que se encuentra cerca de la cola y se puede ver a simple vista (en la foto anterior se lo puede ver). Con telescopios amateur se pueden distinguir 50 estrellas. 

Cúmulo de Ptolomeo (M7)

Fuente: Homepage of Oliver Stein, http://www.estelar.de/deepsky/kb_300_800mm/m7.htm

Otro objeto que se puede ver en Scorpius es el cúmulo globular M80, ubicado entre las estrellas σ Scorpii y β Scorpii, es uno de los más densos de la Vía Láctea. Se localiza a unos 28,000 años luz de la Tierra. M80 contiene cientos de miles de estrellas, todas atrapadas por su atracción gravitacional mutua. Se puede ver su apariencia como la cabeza de un cometa con binoculares o telescopios amateur.

Cúmulo globular M80

Fuente: NASA, The Hubble Heritage Team, STScI, AURA

Otros objetos que se pueden encontrar en Scorpius son el cúmulo globular M4, cerca de Antares (α Scorpii), localizado a 7500 años luz, y los cúmulos abiertos M6 a 1300 años luz y NGC 6231 a 5,200 años luz de la Tierra. Todos ellos se pueden ver con telescopios amateur.

En la mitología griega, Scorpius se asocia al escorpión que dio muerte a Orion. Se dice que Artemisa trajo un escorpión de una montaña de la isla de Quios que picó a Orion porque este había usado la fuerza en contra de ella en una jornada de cacería (probablemente la quiso violar). Zeus colocó al escorpión entre las estrellas para que generaciones posteriores conozcan su fuerza y poder.

Constelación Scorpius

Fuente: Sidney Hall

En la mitología romana, la constelación parece haber sido creada porque Orion, orgulloso de su valor como cazador, se jactó con Diana (equivalente a Artemisa) y Latona que él podía matar a cualquier animal que aparezca sobre la tierra, después de lo cual, la Tierra, en un arrebato de ira, envió a un escorpión que lo mató. Jupiter, admirado por la fortaleza de los combatientes, colocó al escorpión entre las estrellas para que pudiera servir de lección a los hombres, para que nadie pudiera crecer demasiado seguro de sí mismo. Diana, por haber cuidado de Orion, pidió a Jupiter transferirle a ella el mismo honor que a él se le había otorgado sobre la Tierra. Entonces Orion fue colocado entre las estrellas en el lugar en el cual, cuando Scorpius aparece, Orion se pone.

En efecto, desde la latitud de los griegos, 40º norte, las dos constelaciones no se pueden ver al mismo tiempo en el cielo. Sin embargo, en latitudes australes si es posible verlas aunque no completas. Por ejemplo, en la latitud de Lima, 12º sur, es posible ver un poquito de cada constelación a la vez. En la siguiente imagen, que es una simulación para el 30 de julio a las 3:28 horas, se puede observar al este a Orion apareciendo, mientras que en el suroeste Scorpius se va poniendo.

Scorpius y Orion en el horizonte

Fuente: Starry Nights - Celestron

En mi entrada Las constelaciones de Nasca hay una descripción de cómo podrían haber visto la constelación Scorpius los pobladores precolombinos de Nasca.

2 jul 2023

Eclipse total de Sol (02/07/2019)

Se cumplen cuatro años del eclipse total de Sol del 02 de julio de 2019. El paso de la oscuridad total cubrió desde Argentina hasta el Océano Pacífico, pasando por la Cordillera de los Andes y La Serena en Chile, lugar donde viajamos mi familia y unos amigos. La planificación fue muy simple pero con bastante anticipación gracias a Airbnb (siete meses de anticipación), al alquiler de autos (dos meses de anticipación) y al vuelo directo desde Lima hasta Antofagasta y una conexión hasta La Serena (dos meses de anticipación).

La exploración del lugar de observación la inicié días previos en el valle del Elqui hasta el pueblo de Vicuña, zona montañosa que hacía peligrar la observación dado que se estimaba la totalidad a las 16:38 horas cuando el Sol está solo a 15º. Un posible lugar era la represa Puclaro pero consideré no arriesgarnos por la misma razón. En la misma ciudad de La Serena, podría haber sido, sin embargo, consideré no prudente por la cantidad de gente.

Franja de oscuridad total
Fuente: SERNATUR - Chile

Ubiqué en el mapa un lugar en la zona de la cordillera llamado Almirante La Torre, que se llega por una carretera afirmada en casi dos horas. Acordamos con Javier salir a las 6:00 horas y antes de las 8:00 horas ya estábamos arriba. El Garmin que llevé fue fundamental porque no había señal de Internet. El lugar era muy apropiado por su buen horizonte. Las coordenadas eran: latitud - 29.6608, longitud -71.0017 a 944 msnm. Estuvimos en el centro de la totalidad. El cielo estaba muy limpio, solo quedaba esperar la hora.

Localización del sitio de observación del eclipse



Fuente: Google Map

Lugar de observación

Fuente: archivo personal

Preparamos los instrumentos. Yo solo había llevado un monocular Celestron, mientras que Javier y Manolo habían llevado telescopios. Pegué el mylar en el monocular, el cual monté sobre un trípode y empecé a seguir el Sol. Luego monté el adaptador del celular para tomar las fotos. El frío era intenso, luego se iba calentando muy fuerte. 

Simulación del trayecto del Sol en el lugar de observación

Fuente: Sun Position

Mientras esperamos el momento, celebramos el cumpleaños de Javier con un vino. Fuimos los mejores preparados de la montaña. Había otras personas que habían ido en plan de picnic. Al rato, un avión pasó sobre nosotros, creo que fue el de Latam que llevó científicos.

Llegado el momento del primer contacto me puse a tomar fotografías en secuencia. La emoción iba calando nuestras mentes. Era la primera vez que iba a presenciar un eclipse total de Sol.

Primera foto a las 15:28 horas

Fuente: archivo personal

A medida que pasaba el tiempo, ya muy cerca de la totalidad, se podían observar las sombras ondulantes sobre el automóvil blanco producidas por las corrientes de aire cuando la luz se colima por la pequeña franja de luz que deja la Luna. 

Video con las sombras ondulantes

Fuente: archivo personal

El momento de la totalidad fue pura emoción, el cielo se volvió negro, todos gritábamos de alegría. Solo duró 2m 16s. A simple vista la Luna parecía un disco negro rodeado de fuego. Razón tenían los antiguos en temer estos fenómenos celestes para lo cual no tenían ninguna explicación. 

La totalidad
Fuente: archivo personal

No dejé de fotografiar el eclipse luego de la totalidad. A medida que la Luna salía del disco solar, el Sol se acercaba más al horizonte, lo que me permitió ver el perfil de la montaña sobre el Sol. La diferencia de tiempo entre la primera y la segunda fotografía es de un minuto.

Finalización del eclipse

Fuente: archivo personal

Todo fue satisfactorio. La vuelta a La Serena estuvo un poco tortuosa porque el tráfico de autos que regresaban estuvo intenso, demoramos tres horas en llegar. Algo que me gustó es que las autoridades locales habían organizado muy bien la difusión del eclipse, en el aeropuerto, en las calles, en la televisión, etc. Repartían folletos y advertían sobre los peligros de mirar directamente el Sol.

Secuencia del eclipse

Fuente: archivo personal

El cometa de 1664 en la Ciudad de los Reyes

El paso del cometa Halley en 1986 marcó en mí el entusiasmo por la astronomía. Recuerdo aquel verano en Lima, donde mucha gente curiosa se iba a las playas del sur a acampar para ver el cometa. Los canales de televisión transmitían todos los días los acontecimientos que sucedían en las playas. Lo único que yo tuve fueron unos binoculares de juguete y un libro que mi papá me compró en Wong de La Aurora que se titulaba El Cometa Halley 1985-86 Guía para su observación de José Luis Comellas y Manuel Cruz. Esas dos cosas fueron suficientes.

Portada del libro de Comellas
Fuente: archivo personal

En aquella época en el cielo de Lima se podía observar estrellas hasta de magnitud 4 a simple vista (hoy solo se observa hasta la magnitud 1 o 2). Planifiqué la observación sin salir de Lima pero en la azotea de la casa de una tía. Era una noche despejada en el mes de marzo. El libro me ayudó a ubicar el área del cielo donde estaba el cometa hacia el SE, pero los binoculares me ayudaron a encontrarlo. Era como una pelusa brillante con cola corta a unos 45° de altura. A simple vista se podía ver, pero muy débilmente.

La predicción de la aparición de un cometa solo se conoció cuando Edmund Halley descubrió la recurrencia de los cometas por su tamaño aparente y su recorrido por el cielo. Según esto dedujo que orbitaban alrededor del Sol en forma de elipses muy excéntricas. Con ello dedujo que los cometas observados en 1531, 1607 y 1682 eran el mismo y pronosticó que regresaría en 1758. Cuando sucedió esto, ese cometa fue llamado Halley en honor a su nombre. Es el mismo cometa que observé en 1986.

Por supuesto, en Lima se han visto muchos otros cometas. Bueno, en los últimos tiempos no, precisamente por la gran contaminación lumínica. Sin embargo, en otros tiempos esto no fue un problema en la ciudad. De los registros antiguos se tiene documentada la observación del cometa de 1664 en Lima cuando era virrey Diego de Benavides y de la Cueva, VIII conde de Santisteban.

Actualmente el cometa de 1664 se denomina C/1664 W1 y fue observado por todos los científicos y pensadores más importantes del mundo occidental de esa época, incluidos Isaac Newton, Edmond Halley, Johannes Hevelius, Robert Hooke, Samuel Pepys, Giovanni Domenico Cassini y otros.

El cometa dibujado en la constelación Corvus

Fuente: Von Anonym (1664) - http://www.atlascoelestis.com/anonimo%20dic%201664%20base.htm, Gemeinfrei, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=33812685

Se creía que la aparición de cometas traía desgracias a la humanidad, cada cultura asociaba tales desgracias a sus propios acontecimientos. Pero en realidad, la mala suerte de unos es la buena suerte de otros. En 1066 un cometa apareció en el cielo pronosticando una mala fortuna para Inglaterra que fue invadida por los normandos, pero fue buena fortuna para estos últimos. Otro cometa apareció en 1456, tres años después de la caída de Constantinopla, mal augurio para los bizantinos, pero buena esperanza para los otomanos. Incluso el cometa Halley que apareció en 1531 pudo haberse asociado a la caída del Imperio Inca, sin embargo, fue una buena suerte para la monarquía española.

Sobre el cometa de 1664, el Cosmógrafo Mayor Francisco Ruiz Lozano, mestizo peruano que sirvió al virrey Diego de Benavides y de la Cueva, publicó el Tratado de cometas, observación y juicio del que se vio en esta Ciudad de los Reyes y en todo el mundo, por los fines del año 1664 y principios de este 1665 donde se explicaba sobre la naturaleza y origen de los cometas, el carácter supralunar de los cometas y sobre su composición decía que: la materia del cometa es unos átomos, chispas y cuerpecillos vagos y ambulones, con que de su naturaleza tienen inquietud o parte de movimiento castizo. Estos, unidos y coacervados de sus eficientes, se densifican y disponen a la recepción de la iluminación del Sol. Antes, aunque eran materia dispuesta, no eran capaces de esta iluminación; pero ya densificados, sí. Conque el Sol, dispuesta la materia, los ilumina; Marte y Mercurio los inflaman; y ellos entonces, ya vivaces y como animados con aqueste particular modo de información, se mueven, aunque irregularmente, si bien con viveza, porque los átomos de su materia se movían vagamente. Sin embargo, Ruiz Lozano creía en la astrología de los cometas, quien decía que al ser cosas celestiales, producían efectos malignos y violentos.

Obra de Francisco Ruiz Lozano

Fuente: Internet

Asimismo, incluía detalladas mediciones del astro que se había observado en el cielo limeño el 14 de diciembre de 1664, a la 01:30 de la madrugada (...) cerca de la estrella violenta de primera magnitud, llamada Antares o como otros dicen, corazón de escorpión, de naturaleza de Marte (...). Sin embargo, este cometa ya lo había visto el capitán y piloto Bernardino Liaño y Leyva en el puerto de San Marcos de Arica el 11 de diciembre. Suarez dice sobre la obra de Ruiz Lozano: El «monstruo crinado» se habría engendrado en los márgenes de la Vía Láctea, entre las estrellas saturninas y mercuriales, y luego había trazado un recorrido que fue medido día a día, hasta que se extinguió el 16 de enero de 1665. El cometa pudo ser observado durante cuarenta y dos días en Lima. Deduzco que Ruiz Lozano no tuvo que moverse de Lima puesto que normalmente está despejado en el verano. 

Un astrónomo que estudió al cometa de 1664 fue el español Vicente Mut (1614-1687), quien en su Cometarum anni MDCLXV registró las horas de observación, la longitud, la latitud y el ángulo de la órbita con la eclíptica, y refiere que este cometa no tiene trayectoria rectilínea porque si no hubiera pasado muy cerca de la Tierra observándose un gran paralaje, pero esto no ocurrió, por lo que planteó una órbita parabólica porque observó que la trayectoria hizo un semicírculo desde Libra hasta Aries, haciendo semejanza con el movimiento de los proyectiles disparados horizontalmente cuya fuerza llega a agotarse para seguir una trayectoria parabólica en su caída.

La trayectoria del Cometa C/1664 W1

Fuente: An Astronomical Description of the Late Comet or Blazing Star; As it appeared in New-England in the 9th, 10th, 11th, and in the beginning of the 12th Moneth, 1664. Together with a Brief Theological Application thereof. (1665) - Samuel Danforth 

Mut creyó entonces que los cometas salían disparados de algún lado y luego, al agotarse su fuerza inicial se "caían", casi aproximándose a las teorías modernas. Hoy se cree que los cometas salen de la nube de Oort cayendo hacia el Sol, quedando atrapados por este, algunos con órbitas elípticas otras abiertas como parábolas o hipérbolas las que nunca más regresan.

El cometa de 1664 tenía una ligera inclinación respecto a la eclíptica, por lo que ha tenido aproximaciones no sólo con algunos de los planetas pequeños, sino también con los planetas grandes, pasando muy cerca de Júpiter en 1663. Es posible que su órbita haya sido modificada por este hecho. No es posible saber si su órbita se volvió elíptica y, de ser así, cuándo el cometa podría regresar al sistema solar interior.

Bibliografía
  1. Katayama Omura, Roberto Juan (2001). Pedro Ruiz Lozano: Tratado de Cometas, en Escritura y Pensamiento AÑO IV, w 7, 2001, PP. 53- 74.
  2. Navarro, Víctor (2014). Cuatrocientos años del nacimiento de Vicente Mut. Astrónomo, físico, ingeniero. Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, 21 julio 2014.
  3. Suárez, Margarita (2019). ASTROS, HUMORES Y COMETAS Las obras de Juan Jerónimo Navarro, Joan de Figueroa y Francisco Ruiz Lozano (Lima, 1645-1665), Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial.