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7 sept 2025

Paz y Velocidad

Hoy publico en esta entrada la célebre carta de Bernardo Regal redactada en junio de 1991, a casi 33 años antes de su fallecimiento (ver Remembranza a Bernardo Regal Alberti), sobre su reclamo de ser la reencarnación de Albert Einstein. Tres profesores del desaparecido curso de Cosmología certificaron esa realidad con sus firmas fungiendo de notarios públicos.

Cayó sobre mí el encargo de guardar los pocos objetos que dejó Ricardo Braun en su escritorio universitario antes de marcharse a Canadá a seguir su maestría. Así, pude conservar el original de esa carta a lo largo de los años.

Esa carta redactada con una máquina de escribir eléctrica, sobre una hoja membretada de la Universidad de Lima, revela el ingenioso humor de Bernardo, narrando sus inicios en el dictado del curso de Cosmología que comenzó en el segundo semestre del año 1980 y los artificios que tuvo que hacer como profesor experimentado para asumir como coordinador de este curso novedoso. 

Debido a que encontró la forma de dominar el curso y de nutrirse de conocimiento, reclama que ha sido poseído por el alma de Albert Einstein, pero con menos valor, como que su reencarnación en el futuro irá descendiendo hacia seres aún más inferiores, pero con la encomienda de siempre ser divulgadores de algo a las multitudes. Por lo menos a él le tocó ser la segunda reencarnación, que sería algo más decente como profesor universitario del curso de Cosmología.

No cabe duda de la excentricidad de Bernardo como docente. Los que fueron sus alumnos, sus colegas  y sus amigos podemos dar fe de esto.

Carta del reclamo de la reencarnación de Albert Einstein


13 jul 2024

Remembranza a Bernardo Regal Alberti

En esta entrada quiero hacer un homenaje al maestro y mi querido amigo Bernardo Regal Alberti, recordando algunos aspectos de su vida académica a través de un discurso de despedida que le hice en la Universidad San Ignacio de Loyola. Conocí a Bernardo en la Universidad de Lima en circunstancias en la que se formaba el Círculo de Estudios de Astronomía en el Programa de Estudios Generales. Con él hicimos el viaje legendario, que describí en Reseña astronómica en la Universidad de Lima, por los observatorios astronómicos del norte de Chile.

Tuve la suerte de apoyarlo en el Curso de Cosmología como asistente, donde fui testigo de su docencia y cercanía con sus alumnos. El humor de Bernardo era muy original, como difundir entre los profesores del curso que era la reencarnación de Albert Einstein. Es una pena que este 30 de junio de 2024 se nos haya ido Bernardo.

Bernardo (delante de la bandera) en el observatorio La Silla - Chile
Fuente: Archivo personal

Luego de su paso por la Universidad de Lima por 35 años (desde 1970 a 2005), donde fue uno de los profesores de los cursos de Filosofía y Cosmología, llegó a dictar el curso de Ética en la Universidad San Ignacio de Loyola hasta cuando decidió retirarse de la vida académica, momento en que mi amigo Enrique Espinoza Benavides me pidió hacer un discurso de despedida, el mismo que a continuación transcribo.

Discurso de despedida a Bernardo Regal 
(Universidad San Ignacio de Loyola)

Tengo el honor de que me hayan invitado a la ceremonia de despedida académica del profesor Bernardo Regal. Más aún de haberme concedido un espacio para hacer un pequeño discurso a manera de testimonio personal. Hablaré de Bernardo por su lado cosmológico-científico que siempre practicó como docente en la Universidad de Lima y que es el que más conozco y no tanto del lado filosófico que es por el que más se le conoce.

Conocí a Bernardo en 1991 en la Universidad de Lima cuando se desempeñaba como profesor y coordinador de un curso de segundo ciclo, desaparecido ya, que se llamaba Cosmología. Recuerdo con mucha nostalgia en aquella época que en las clases de este curso se visionaban los videos (en formato Betamax) de la serie Cosmos de Carl Sagan y un documental del profesor británico, el astrofísico Stephen Hawking, heredero de la cátedra Lucasian de Isaac Newton en Cambridge.

Este curso dio lugar a la creación del Círculo de Astronomía bajo el auspicio de entusiastas profesores como Bernardo Regal y alumnos de todas las facultades, hecho que se produjo luego del eclipse parcial de sol del 11 de junio de 1991. En el Círculo hubo un trabajo bastante exitoso en la transmisión de conocimientos y en la práctica astronómica que nos llevó a hacer una gira muy planificada y organizada para visitar los observatorios más importantes del mundo en el hemisferio sur localizados en Chile (Cerro Tololo, Cerro La Silla y Cerro Las Campanas) y relacionarnos con los colegas de la Asociación Chilena de Astronomía y Astronáutica en Santiago.

Asimismo, recuerdo mucho la Conferencia “Astronomía versus Astrología” cuando Bernardo junto con Ricardo Braun y yo defendimos la ciencia frente a la pseudociencia, esta última representada por cosmobiólogos, astrológos, entre otros, en la Semana de la Astronomía de la Universidad de Lima del año 1992. El Aula Magna estuvo totalmente llena, fue un éxito total en asistencia del alumnado y profesores. Luego de un acalorado debate con argumentos de Kepler y Copérnico encontrados en la historia de la ciencia, Bernardo siempre conciliador, casi al final de la conferencia tomó parte a favor de los dos extremos.

El trabajo en el Círculo de Astronomía también tuvo proyección social a través de cursos de astronomía dirigidos al público en general, el apoyo a la Asociación Peruana de Astronomía y el convenio con el Instituto Pedagógico de Monterrico que tenía un telescopio refractor con un lente de 12cm construido por una monja aficionada a la astronomía y que estaba guardado por años en un domo.

En una de las tantas salidas a Cieneguilla para la observación de estrellas, constelaciones y planetas despertamos de las carpas con melodías de Bernardo tocando un acordeón. Si bien Bernardo no nos acompañó en todas las salidas de observación, él, solitariamente ha realizado importantes aportes a la astronomía, por ejemplo, ha registrado observaciones sistemáticas como el conteo de los días de sol durante el año en Lima y ha tomado fotografías de las puestas del sol en los solsticios y equinoccios desde la azotea de su casa. Esto es una contribución importante a la motivación y un ejemplo de la práctica de la astronomía en el Perú.

Al respecto, agradezco a Bernardo el interés que siempre puso en los aportes que se podían hacer para la divulgación de la ciencia. Debo considerar en este caso la insistencia para la publicación de un artículo que escribí sobre el observatorio que la Universidad de Harvard instaló a fines del siglo XIX en Arequipa (poco después de la Guerra del Pacífico) y sobre los aportes que ahí se hicieron a la astrofísica norteamericana y mundial como el descubrimiento de las estrellas variables cefeidas en la Nube Menor de Magallanes que fueron estudiadas por la astrónoma Henrietta Swan Leavitt y que sirvieron posteriormente para calcular las distancias de la Tierra a las estrellas y galaxias. Algún día lo publicaremos Bernardo.

Su pasantía por el Instituto de Astrofísica de Canarias también motivó a Bernardo su interés por la arqueoastronomía que es una ciencia que poco se ha practicado o estudiado en el Perú y cuyo potencial científico es enorme. Alguna vez quisiera que nuestros arqueólogos tengan el interés y el conocimiento para estudiar seriamente la astronomía en el antiguo Perú a través de la aplicación de la astronomía de posición y la mecánica celeste. Todas las civilizaciones antiguas por razones de sobrevivencia medían el tiempo a través de la ruta que hace el Sol durante el año y descubrieron que existían puntos extremos en las salidas y puestas del Sol que les permitió planificar la agricultura que era muy necesaria para obtener sus alimentos. Estos puntos son conocidos hoy como los equinoccios y solsticios. Hay tantos lugares como Caral, Sechín o Machu Picchu donde muy poco se ha trabajado de manera seria en la investigación fascinante de la arqueoastronomía. Al respecto, recuerdo las referencias de Bernardo sobre las evidencias astronómicas de la Huaca Tres Palos que se ubica dentro del Parque de las Leyendas.

Como maestro, Bernardo fue siempre amigo. Personalmente he sentido que es un hombre muy preocupado por el aprendizaje de los jóvenes universitarios, muchas veces ha dado a conocer su fascinación por una pedagogía basada en las propuestas de Kant para enseñar los cursos de filosofía. Por otro lado, lo considero como uno de los mejores divulgadores de la astronomía en el Perú a través de su enseñanza en las clases de Cosmología y su trabajo personal que es permanente.

Como maestro de los cursos que ha dictado ha usado pedagógicamente el humor inteligente en clase como elementos motivadores pues siempre ha estado interesado en el proceso pedagógico para el aprendizaje de los cursos de filosofía y ciencias. Para la enseñanza de estos cursos siempre ha tratado de comunicar a los jóvenes la importancia de la observación empírica, el razonamiento crítico y la integración en una visión del cosmos.

Asimismo, quiero mencionar muy afectuosamente algo que caracteriza de cuerpo entero el humor de Bernardo: él afirmaba ser la reencarnación de astrofísico y premio Nobel Albert Einstein a través de un documento suscrito por él y acreditado por los colegas del curso de Cosmología. Esto causó mucha gracia y ha quedado como huella entre los que lo conocemos, aunque ahora Bernardo dice que ya salió del esqueleto de Einstein y por el momento es Clint Eastwood.

Finalmente, quiero agradecer a los organizadores de esta despedida, en especial a Enrique Espinoza, la invitación que me han hecho, y agradecer a Bernardo por su trabajo pedagógico y sus aportes valiosos a la divulgación de la astronomía. Muchas gracias.

14 de julio de 2009

16 feb 2023

Las constelaciones: Imágenes nocturnas

Este artículo fue escrito por Max Schwarz Díaz, antiguo amigo y compañero de estudios en la Universidad de Lima, quien lo publicó en el diario El Comercio. Solo incluí algunas imágenes y realicé algunos comentarios en base a los mitos griegos relatados por el griego Eratóstenes y el romano Gayo Julio Higino según sus obras Las Constelaciones y Poética Astronómica, respectivamente, basado en el libro Star Myths de Theony Condos (Phanes Press - 1997).

La mayoría de las veces contemplamos el cielo casi sin darnos cuenta que al mirarlo observamos tan solo una parte de cómo fue nuestro universo en el pasado, como meros testigos de un tiempo que avanza y sin percibir las astronómicas distancias que existen entre los miles y miles de infinitos puntos luminosos que adornan el cielo cada noche.

La mayoría de las culturas del planeta, asociaban el cielo a las divinidades y rendían culto a sus manifestaciones, por lo que cada cual registraba a su manera la visión particular que tenía del universo. Es por ello que las diferentes culturas fueron encontrando con la imaginación y el sentido mágico-religioso de su cosmovisión, las diferentes figuras que hoy nos sirven como referencia de las constelaciones.

Las constelaciones oscuras de los Incas

Fuente: Coricancha - Cusco

En Grecia antigua se creía que las divinidades moraban en lugares privilegiados como el mar, los montes más imponentes, el aire y el cielo. Siempre existía un dios para cada fenómeno y un animal destinado específicamente a proteger la vida o quizás desafiar a la muerte. Los Incas en el antiguo Perú, tenían dioses en aire, tierra y mar, asociando generalmente los fenómenos más trascendentes a los principales procesos agrícolas y meteorológicos. Desde los indios norteamericanos hasta los monjes Lamas en la orilla del Tíbet, todas las culturas, algunas más, otras menos, se han formado con su propia imaginación, una visión diferente del universo.

Las 88 constelaciones que observamos en el cielo han sido denominadas en función a lo que se parecen, así tenemos que según la mitología griega, existía un gran guerrero de nombre Orión, que perseguía a las Pleyades, hijas del dios Atlas, para raptarlas, haciendo grandes hazañas para tomarlas por la fuerza. Por ello Atlas colocó un toro para defender a sus hijas del guerrero. Sin embargo, Orión insistía y fue la furia de Atlas, la que condeno a Orión a ser picado por un escorpión y a estar permanentemente en el cielo junto a sus fieles perros de caza. Pero los otros dioses se apiadaron de Orión e hicieron que el venenoso animal jamás encuentre al guerrero, por lo que la constelación de Escorpio sólo aparece cuando Orión se oculta en el horizonte.

Comentario:

Hay tres mitos sobre la vida de Orion, en dos de ellos se involucra a Merope, hija de Oenopion, y en otro se involucra a las Pleiades, las hijas de Atlas, donde una de ellas es Merope. Parece que el mito más difundido sobre Orion y las Pleiades es una combinación de todos ellos. Lo curioso es que el mito donde aparece el escorpión es cuando aparece Merope, la hija de Oenopion, es decir no se trata de la Pleiade.

Según Eratóstenes, Orión, fue hijo de Euriale y de Poseidón, tenía la habilitad para caminar sobre las aguas. Mientras una vez estuvo borracho violó a Merope, hija de Oenopion. Este en venganza lo dejó ciego y lo expulsó de la isla de Chios. Luego que recuperó su visión se fue a Creta donde quiso matar a todos los animales de la tierra, sin embargo, Gaea se molestó y dio a luz a un escorpión quien lo picó y lo mató. Zeus puso a Orión y al escorpión entre las estrellas para conmemorar el hecho.

Sin embargo, de acuerdo a Gayo Julio Higino, Orion nació del cuero de un buey donde habían orinado Júpiter y Mercurio, por eso su nombre deriva de Urion. En la isla de Chios, Orión raptó a Merope, hija de Oenopion quien lo dejó ciego. Luego de curar su ceguera fue a Creta donde practicó la caza con Diana. Una variante de la historia dice que Diana enamoró a Orión provocando la aflicción de Apolo. Un día este vio a Orión nadar en el mar y le apostó a Diana dar con su flecha en un punto en el océano. Diana aceptó el reto sin saberlo y el blanco resultó siendo Orión. Cuando las olas del mar sacaron el cuerpo de Orión a la playa, ella lo puso entre las estrellas.

Constelación Orión

Fuente: Johannes Hevelius - Uranographia

Según el mito de las Pleiades contado por Gayo Julio Higino, éstas fueron las hijas de Pleione y Atlas. Merope, una de las Pleiades se había casado con Sisyphus, un mortal, mientras que el resto de sus hermanas se habían casado con dioses. Mientras Pleione había estado viajando con sus hijas por Beocia, apareció Orion quien deseó poseerlas, sin embargo, huyeron y Orión las persiguió por siete años sin encontrarlas. Júpiter (quien equivale a Zeus), apiadándose de ellas las puso entre las estrellas.

Las Pleiades

Fuente: Colección del Metropolitan Museum of Art - New York

El gigantesco guerrero no es sino la llamada constelación de Orión, la cual nos muestra a las Tres Marías, cuyos nombres son Alnitak, Almilab y Mintaca en el cinturón del guerrero. En el brazo del guerrero se encuentra una gigante roja llamada Betelgeuse y en una de las piernas una gigante azul llamada Rigel. En esta constelación se encuentran nebulosas como la Horsehead (Cabeza de Caballo) o la nebulosa de Orión que son dos lugares donde se encuentra en continuo proceso la formación de estrellas nuevas.

Las Pleyades son un conjunto de varios cientos de estrellas de las que la vista humana apenas da cuenta de siete en el mejor de los casos y el toro que las protege no es sino un bravo animal representado en la constelación de Tauro en el cielo y cuya estrella más sobresaliente es Aldebarán. De igual modo el escorpión que debía picar al guerrero no es más que la constelación de Escorpio la cual con Antáres, su estrella roja del cuerpo es la más parecida de todas cuantas existen a un verdadero escorpión. Los Nazcas en el Antiguo Perú, vieron en ella a un gigantesco mono que registraron magistralmente en las líneas de Nazca, con todas sus características y peculiar posición de importante referencia agrícola.

Constelación Tauro

Fuente: By IAU and Sky & Telescope magazine (Roger Sinnott & Rick Fienberg) - [1], CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15412408

Pero los guerreros nunca están solos y caminan siempre junto a agresivos perros de caza por lo que no podía faltar constelaciones como la del Can Mayor (Canis Major) y la del Can Menor (Canis Minor), constelaciones que albergan importantes estrellas, ya que en la cabeza del can mayor se encuentra la estrella más brillante del cielo, un sistema doble llamado Sirio. De igual forma existen constelaciones como Centauro que asemejan a un híbrido mitad humano, mitad animal reposando en el cielo sobre la cruz del sur y en la cual se encuentra la estrella más cercana a la tierra que es Alfa Centauri y que dada su cercanía se le ha denominado Próxima Centauri (4 años luz de distancia).

Comentario

Hay dos mitos que vinculan a los perros que representan las constelaciones de Canis Major y Canis Minor, los mismos que son contados por Eratóstenes e Higino. Los relatos se refieren a un perro, pero podrían entenderse como perros.

El primero dice que un perro y una lanza fueron dados a Europa, una esposa de Zeus, para su cuidado. El hijo de ambos llamado Minos regaló el perro y la lanza a Procris porque lo había curado de una enfermedad, además porque era muy aficionada a la caza y el perro tenía el poder de correr más que cualquier bestia salvaje. Tras casarse Procris con Cefalo, este último tomo posesión del perro y la lanza y lo llevó a Tebas donde había un zorro capaz de superar al perro. Cuando el perro y el zorro estuvieron juntos, Júpiter los convirtió en piedra. En el relato de Eratóstenes hay una variante de este final que dice que Zeus convirtió al zorro en piedra y al perro lo puso entre las estrellas.

El segundo mito dice que la constelación es el perro de Orion, el cual lo acompañaba a cazar porque se creía que los perros alejan a los animales salvajes. El perro fue colocado en las estrellas cuando Orion fue convertido en constelación para que no le falte ninguna de sus pertenencias.

Constelación Canis Major

Fuente: "Uranometry" 1603 - Johann Bayer 

Por otro lado existen constelaciones que nos sirven de referencia para ubicarnos como la Cruz de Sur, cuyo eje mayor apunta al polo sur terrestre o la Osa Menor, donde se encuentra una estrella que tenía gran importancia especialmente para los navegantes porque no importaba como giraban las estrellas en el cielo, esta parecía estar totalmente fija y fue llamada estrella de la Virgen María (Stella Maris) y que es más conocida por todos como la estrella Polar (Polaris), ya que aproximadamente por su posición pasa la prolongación del eje de rotación del planeta exactamente apuntando hacia el polo norte terrestre.

Orientación del polo sur celeste a través de la constelación Crux

Fuente: By original by Micke (usurped)vectorization by B. Jankuloski - File:Pole01-eng.jpg, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=104532330

Existen 88 constelaciones distribuidas en ambos hemisferios y quizás las más importantes son Orión, Escorpio, Tauro, Can Mayor, Can Menor, Virgo, Serpiente, Hidra, Piscis, Casiopea, Triángulo, Perseo, Cangrejo, Libra, Osa Mayor, Osa Menor, Gemelos, Lince, Jirafa, Cochero, Dragón, Capricornio, Cefeo, Indio, Pavo, Mosca, Camaleón, Acuario, León, Hercules, Aguila, Cisne, Lagarto, Tucán, Aries, Pegaso y la Cruz del Sur, entre otras.

La nomenclatura de las constelaciones se da generalmente por la forma a lo que se parecen y la nomenclatura estándar de sus estrellas componentes se determina por las primeras letras del alfabeto griego: Alfa, Beta, Gamma,.... seguidas del nombre de la constelación que le corresponde. Por ejemplo, tenemos a Rigel cuyo nombre estándar es Beta Orionis, a Betelgeuse cuyo nombre es Alfa Orionis, ambas en la constelación de Orión y a Castor cuyo nombre es Alfa Gemini o a Pollux cuyo nombre estándar es Beta Gemini en la constelación de los Gemelos. Es necesario anotar además que en la mayoría de los casos las estrellas designadas como Alfa, son estrellas dobles y generalmente se usa para designar sistemas múltiples.

Comentario

El brillo relativo de la estrella respecto a la constelación determina la letra griega de su nombre. Entonces, la más brillante es siempre alfa, sigue beta, gama, etc. Luego, sigue el nombre genitivo en latín del nombre de la constelación a la que pertenece la estrella. Por ejemplo:  α Sagitarii (es la estrella más brillante de la constelación Sagitarius), β Muscae (segunda estrella más brillante de la constelación Musca), γ Crucis (tercera estrella más brillante de la constelación Crux o Cruz del Sur).

De esta manera las estrellas del cielo tienen su semejanza a nuestros particulares pareceres, involucrando nuestra imaginación con darle forma a los infinitos puntos luminosos que el universo gentilmente nos ofrece.

2 mar 2021

Reseña astronómica en la Universidad de Lima

Corrían los primeros años de la década de los 90s, el país parecía renacer, ya había llevado el curso de Cosmología en Estudios Generales, sui generis a nivel universitario, prerrequisito de los cursos de Química I y Física I en mi facultad, pero de ninguno en las otras facultades. Había sido mi único acercamiento a la astronomía después de haber visto con mi propio esfuerzo al cometa Halley en 1986 desde el cielo de Lima que en esa época no estaba tan contaminado lumínicamente.

Me di el tiempo de leer todas las lecturas de la famosa separata rosada cuidadosamente seleccionadas por los magníficos profesores del curso (Bernardo Regal, Ricardo Braun, Fermín Cebrecos, Walter Riofrío y Pancho Sarmiento). Las lecturas de Superfuerza y El Universo Desbocado de Paul Davies, y de Cosmos (Una voz en la fuga cósmica) del legendario Carl Sagan fueron las más satisfactorias. Años antes, en la televisión, se había transmitido el programa Cosmos teniendo una buena audiencia los domingos a las 11pm. Los profesores llevaban la cinta VHS de la serie para visualizarla en clase.

Separata del curso de Cosmología

Fuente: archivo personal

Un anuncio de la universidad me había llamado la atención. Se convocaba a una reunión del Círculo de Astronomía. Al asistir conocí al profesor Ricardo Braun que muy entusiasmado dirigía los temas de la agenda. Habían lecturas, conversaciones, planes para observar, entre otros. El Programa de Estudios Generales, con la profesora Teresa Mouchard de Directora, nos apoyó en todo, materiales, transporte, comunicaciones, etc. Así que era muy fácil salir a observar a Pisco o a Cieneguilla. La universidad no tenía telescopio, así que uno de nuestros compañeros, Nicholas Thomas, nos prestaba uno de 6cm de diámetro o simplemente mirábamos a ojo desnudo el cielo que muchas veces nos jugaba la mala pasada.

Posteriormente, nuestra querida amiga Gloria Lau nos alertó que el Pedagógico de Monterrico tenía un observatorio con un telescopio construido hace muchos años por una monja. Fuimos a verificar el hecho y se nos ocurrió la idea de que la universidad pueda hacer la renovación del telescopio y de las instalaciones a cambio de poder usarlo. La idea se hizo realidad pero solo para la renovación porque nunca pudimos usar el telescopio, a excepción de una vez que no sé como lo sacamos del Pedagógico para llevarlo a Cieneguilla.

Profesores Lau, Regal y Braun en el observatorio del Pedagógico


Fuente: archivo personal

Un viaje muy grato fue a Tarma, no sé como nos llegó la información que allí vivía un señor llamado Julio Rivera que tenía un observatorio en plena ciudad. Tomamos el tren desde la Estación Desamparados y partimos a La Oroya. El viaje estuvo terrible, nuestro amigo César Chaparro necesitó oxígeno que un tripulante se lo dio a través de un balón de cuero, luego los niños a bordo lloraban, a mí me dolía la cabeza, etc. En Ticlio pudimos jugar con la nieve. Llegamos a La Oroya en la tarde y partimos a Tarma, una ciudad pequeña con un clima cálido.

Al principio el recibimiento no fue muy bueno con el Sr. Rivera puesto que no nos conocía y además porque no se encontraban Pinky y Pocha (creo que eran los encargados de recibir visitantes), pero lo convencimos para que nos deje pasar a su observatorio, además era la razón del viaje. Descubrimos que tenía un telescopio refractor de unos 10cm de diámetro dentro de una cúpula giratoria en el techo de su casa. El telescopio estaba cercado con unas rejas de madera, afuera unas sillas para los espectadores y dentro, el telescopio y una silla para el observador. Al comienzo solo el Sr. Rivera estaba manipulando el telescopio, pero la conversación con Ricardo estaba tan entretenida que Javier Ramírez aprovechó el momento para operar el telescopio y el Sr. Rivera se convirtió en su ayudante, diciéndole en todo momento "Julio traba" para que el telescopio se inmovilice en uno de sus ejes. César, Wilbert Ríos y yo felices con la posibilidad de observar. Luego, el Sr. Rivera nos invitó un té caliente en su casa.

Queríamos difundir la astronomía mucho más en la comunidad, fue así que entre el 23 y 27 de setiembre de 1991 se realizó la Semana de la Astronomía. La universidad, con los contactos de Nicholas, logró solicitar una muestra de piedras lunares recogidas por alguna misión Apollo. Recuerdo que fuimos a recogerla a la Embajada de Estados Unidos, que en esa época quedaba en el parque Washington. Eran unos baúles negros que los abrimos con mucha curiosidad en la universidad y lo que encontramos fueron algunos discos gruesos de acrílico con arenilla lunar en el interior. Un poco decepcionante pero ¡eran de la Luna! Fueron exhibidos en el pabellón H con una seguridad extrema, condición que nos había dado la Embajada.

Afiche de la Semana de Astronomía

Fuente: archivo de Ángel de Dios Bautista

Toda la semana tuvimos presentaciones permanentes con fotos, gigantografías y muestras. Gracias a Javier Ramírez tuvimos el meteorito de la Asociación Peruana de Astronomía (APA) en exhibición, una roca de 130 kg que la llevamos desde el Morro Solar hasta Monterrico. Nuestro amigo Rolando Carranza y otros pusieron mucha fuerza para levantarla hasta la camioneta que la trasladó. APA también nos prestó el telescopio conocido por nosotros como el Racsonian porque perteneció a Oscar Miró Quesada de la Guerra (RACSO).

Asimismo, se presentó en una sala de cómputo, por primera vez, un programa informático de astronomía, similar al actual Sky Map pero en DOS (sistema operativo pre Windows). Nuestro amigo César Chaparro se encargó de manejar los controles. Las exhibiciones se llenaron de público universitario y escolar. Habíamos hecho una nota de prensa por lo que se tuvo mucha acogida por parte de los colegios.

Exposición permanente de la Semana de la Astronomía: piedras lunares

Fuente: archivo personal

Exposición permanente de la Semana de la Astronomía: telescopio RACSO.

Fuente: archivo personal

No solo eso, cada día habíamos programado conferencias en las Aulas Magnas de la universidad. La más célebre, sin duda, fue la que se tituló Astronomía y Astrología cuya invitada estelar fue Agata Liz (la misma que actualmente sale en Willax). Los expositores de la ciencia fuimos Bernardo Regal y yo y por parte de las pseudociencia fueron Agatha Lys y César Alcalde, un señor autodenominado cosmobiólogo. El debate fue candente en el momento que yo dije que Kepler, un gran astrónomo del s. XVII, se había recurseado con la astrología por las grandes dificultades económicas por las que pasaba. El público hacía muchas preguntas, el Aula Magna estaba repleta, habían alumnos sentados hasta en las gradas. Al final de la conferencia gran cantidad de alumnos fueron a sacar cita con Agata Liz, la ganadora de esa mañana.

Otro día invitamos a María Luisa Aguilar, astrónoma, profesora de la UNMSM, y al Sr. Guillermo Illescas Cook, curioso investigador de las líneas de Nasca. A María Luisa la fuimos a buscar a su casa en la Av. Arica y a Guillermo en Magdalena para comprometerlos. Fue una entretenida conferencia sobre la astronomía en el Perú. El señor Illescas presentó las constelaciones nasquenses, una hipótesis que había desarrollado en un libro.

Conferencia con María Luisa Aguilar y Guillermo Illescas

Fuente: archivo personal

La Semana de la Astronomía fue una actividad que nunca se repitió y que nos demostró que había mucha ciencia para divulgar a la comunidad. Todos los integrantes del Círculo de Astronomía colaboramos para que salga de la mejor manera. Esto nos dio el impulso para planificar algo más, el viaje a los grandes observatorios del desierto de Atacama en Chile.

La planificación fue muy cuidadosa, tuvimos que ahorrar mucho para financiar el viaje desde meses atrás. Recuerdo que vendimos polos E=mc² fabricados en Gamarra. Yo por mi parte dictaba clases de matemáticas a escolares. Fuimos alrededor de 15, entre alumnos y profesores, que llegamos a viajar. Nos alcanzó para estar una semana viajando en avión hasta Tacna y por tierra en Chile. Nos comunicamos vía fax con las oficinas de los observatorios de National Optical Astronomy Observatory (NOAO), European Southern Observatory (ESO) y el Instituto Carnegie. Acomodamos las fechas para que cuadraran con el viaje que se realizó en marzo de 1992.

Primero llegamos a La Serena luego de un largo viaje desde Arica. Alquilamos tres autos para subir al Cerro Tololo donde conocimos al gran telescopio Víctor Blanco de 4m de diámetro y otros telescopios más. Recuerdo que en alguna pizarra dentro de las oficinas de algún astrónomo decía "home sweet dome". Otro día nos trasladamos al Cerro La Silla, donde fuimos guiados por un chileno muy amable. Conocimos el New Techonology Telescope (NTT) de 3,6m de diámetro, otro telescopio de 3,6m y otros más. Lo curioso es que nos invitaron a almorzar. En La Silla nos enteramos que la ESO tenía planes de construir el telescopio más grande del mundo con óptica adaptativa (8,2m de diámetro), el Very Large Telescope (VLT) en el Cerro Paranal en Antofagasta, que hoy es una realidad. No recuerdo si fue ese mismo día, pero también fuimos al Cerro Las Campanas donde habían telescopios más pequeños que en los otros observatorios.

Domo del telescopio Víctor Blanco de 4m de diámetro (Cerro Tololo)

Fuente: archivo personal

Mis compañeros y yo en las oficinas de ESO en el Cerro La Silla

Fuente: archivo personal

En el Cerro La Silla con la bandera peruana

Fuente: archivo personal

Después de estar en La Serena viajamos a Santiago de Chile. Primera vez que estuve ahí. El país recién salía del gobierno de Pinochet, la ciudad capital parecía mucho más avanzada que Lima. Tuvimos una agenda nutrida en Santiago. Primero estuvimos en el Planetario de la Universidad de Santiago de Chile en una charla básica sobre astronomía, sin embargo, nosotros ya teníamos un conocimiento mucho mayor, así que esa fue decepcionante. Luego estuvimos en el Centro de Estudios Espaciales de la NASA que monitoreaba satélites del programa espacial de los Estados Unidos.

En el Centro de Estudios Espaciales en Peldehue - Santiago de Chile

Fuente: archivo personal

Asimismo, tuvimos un encuentro con los miembros de la Asociación Chilena de Astronomía y Astronáutica (ACHAYA) que tienen un observatorio en el Cerro Pochoco, cerca de Santiago. Nos llevaron hasta allá para enseñarnos el telescopio y sus instalaciones. Luego de la intensa agenda astronómica del viaje, nos dimos tiempo para relajarnos y conocer diversos lugares en Santiago e incluso viajamos en tren al sur llegando hasta a Ancud.

Con los amigos de ACHAYA

Fuente: archivo personal

Luego del viaje se realizó en la universidad una conferencia dirigida a la comunidad universitaria y al público en general con los temas más resaltantes del viaje. Mostramos muchas fotos y difundimos la información recogida en el viaje. Nos dio mucho gusto que el Sr. Julio Rivera de Tarma estuviera como asistente.

Nota de prensa en El Comercio sobre el viaje a Chile

Fuente: archivo personal

El Círculo de Astronomía continuó sus operaciones con el apoyo del Programa de Estudios Generales, incluso la universidad adquirió un telescopio Celestron de 11" de diámetro y nuevos profesores, como Javier Quino, apoyaron las actividades, hasta que al comenzar el nuevo siglo, cuando por un cambio de la malla curricular eliminaron el curso de Cosmología que de alguna manera le daba existencia al Círculo. El Círculo de Astronomía fue parte de la historia de la Universidad de Lima y es bueno que las nuevas generaciones conozcan esa historia para que comprendan que el mundo académico debe ser universal y que trae grandes satisfacciones. Por ejemplo, en aquella época, otros estudiantes animados por la profesora Gloria Lau formaron el Círculo de Francés para explorar y disfrutar la cultura francesa.