El ensayo dice que la instauración del culto de la Virgen de la Candelaria por los Incas de Copacabana proviene de una transición del culto al sol representado por Huanacaure hacia una deidad mucho más prestigiosa que sostiene la candela o la luz de la purificación, cuya festividad se celebra según el calendario litúrgico el 2 de febrero. Para los Incas esta virgen sería solar, la continuidad católica del culto a Huanacaure. Esta virgen es patrona de las Islas Canarias y su culto pasó rápidamente hacia los virreinatos de América.
La celebración a Huanacaure se realizaba cuando el Sol pasaba por el cenit de Copacabana en un día del mes inca de Hatun Pocoy (ver Calendario Inca), que cae el 2 de febrero en el calendario Juliano, teniendo en cuenta que la latitud de Copacabana es 16.17º S. Fue una precisa coincidencia de fechas, sin embargo, cuando el calendario Juliano fue reemplazado por el Gregoriano, el 2 de febrero pasó a ser el 12 de febrero, desde el año 1585 (ver el origen de nuestro calendario) en el Virreinato del Perú.
Los nobles de Copacabana, por ser los conquistados y en consecuencia opuestos a los Incas, inicialmente quisieron imponer la fiesta de San Sebastián que se celebra el 20 de enero, fecha próxima al 2 de febrero, sin embargo, con el cambio de calendario ya no tuvieron mucha justificación.
Tallado original de la Virgen de Copacabana
